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nydus/Short FictionPublic
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XIII

Mientras tanto, el mozo de cordel Vasili marchaba por la carretera abierta hacia el sur.

Caminaba de día, y cuando llegaba la noche algún policía le conseguía refugio en la choza de un campesino. En todas partes le daban pan, y a veces le invitaban a sentarse a la cena.

En un pueblo del distrito de Oriol, donde se había hospedado por la noche, oyó decir que un comerciante que había alquilado el huerto del terrateniente por esa temporada, andaba buscando hombres fuertes y capaces para servir de serenos de los frutales.

Vasili estaba cansado de andar vagando, y como tampoco tenía la menor gana de volver a su pueblo natal, fue a ver al dueño del huerto y se contrató como sereno por cinco rublos al mes.

A Vasili le parecía muy agradable vivir en su cobertizo del huerto, y más aún cuando las manzanas y las peras empezaban a madurar, y cuando los hombres del granero le suministraban todos los días grandes haces de paja fresca procedente de la trilladora. Se pasaba el día entero tumbado sobre la paja fragante, con montones de manzanas frescas y de delicado aroma a su lado, mirando hacia todas partes para evitar que los muchachos del pueblo le robaran la fruta; y entretanto silbaba y cantaba para entretenerse. Se sabía infinidad de canciones y tenía buena voz. Cuando las campesinas y las muchachas jóvenes venían a pedir manzanas y a charlar con él, Vasili les daba manzanas más grandes o más pequeñas según le parecía su aspecto, y a cambio recibía huevos o dinero. El resto del tiempo no tenía otra cosa que hacer que tumbarse boca arriba y levantarse para sus comidas en la cocina.

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