el gusano en estos tres días para soltar toda la tela, resultará que en estos tres días el gusano menea la cabeza 300 000 veces. En consecuencia, da una vuelta por segundo, sin detenerse. Pero después del trabajo, cuando desmontamos unos cuantos capullos y los abrimos, encontramos dentro a los gusanos completamente secos y blancos, pareciendo trozos de cera.
Sabía que de estas larvas de cuerpos blancos y céreos saldrían mariposas; pero al mirarlas, no podía creerlo. A pesar de todo, fui a verlas el vigésimo día, para ver qué había sido de ellas.
En el vigésimo día, lo sabía, iba a haber un cambio. No se veía nada y empezaba a pensar que algo iba mal, cuando de pronto noté que el extremo de uno de los capullos se ponía oscuro y húmedo. Pensé que probablemente se había echado a perder y quise tirarlo. Pero luego pensé que tal vez empezaba así, y por eso me quedé observando para ver qué pasaba.
Y, en efecto, algo empezó a moverse en el extremo mojado. Durante mucho tiempo no pude distinguir qué era. Más tarde apareció algo parecido a una cabeza con bigotes. Los bigotes se movían. Luego noté una pata que asomaba por el agujero, luego otra, y las patas patalearon para salir del capullo. Salió cada vez más, y vi una mariposa mojada.
Cuando las seis patas salieron forcejeando, el lomo saltó también, y la mariposa salió a gatas y se detuvo. Cuando se secó, era blanca; enderezó las alas, echó a volar, dio unas vueltas y se posó en la ventana.
Dos días después, la mariposa en el alféizar de la ventana puso huevos en fila y los pegó bien. Los huevos eran amarillos. Veinticinco mariposas pusieron huevos. Recolecté cinco mil huevos. Al año siguiente crié más gusanos e hize hilar más seda.