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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro I. Unas cuantas páginas de historia

a la capilla, nada a la montería, jamás a la ópera. Incorruptible para los sacristanes, para los batidores, para las bailarinas; esto formaba parte de su popularidad burguesa. No tenía corazón. Salía con el paraguas bajo el brazo, y este paraguas formó durante mucho tiempo parte de su aureola. Era un poco albañil, un poco jardinero, algo de médico; sangró a un postillón que se había caído del caballo; Luis Felipe no andaba más sin su lanceta de lo que Enrique IV andaba sin su puñal. Los realistas se mofaban de este rey ridículo, el primero que había derramado sangre con el objeto de curar.

Por lo que respecta a los agravios contra Luis Felipe, hay que hacer una deducción: está lo que acusa a la realeza, lo que acusa al reinado, lo que acusa al Rey; tres columnas que arrojan totales diferentes. El derecho democrático confiscado, el progreso relegado a un interés secundario, las protestas callejeras reprimidas violentamente, la ejecución militar de las insurrecciones, el alzamiento sofocado por las armas, la calle

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