calvorota. Sin embargo, critico, pero no insulto. El universo es lo que es. Hablo aquí sin malicia y para tranquilizar mi conciencia. Recibid, Padre Eterno, el testimonio de mi distinguida consideración. ¡Ah! Por todos los santos del Olimpo y por todos los dioses del paraíso, yo no estaba destinado a ser parisino, es decir, a rebotar eternamente, como un volante entre dos raquetas, del grupo de los holgazanes al grupo de los juerguistas. ¡Fui hecho para ser turco, contemplando huríes orientales todo el santo día, ejecutando esas exquisitas danzas egipcias, tan sensuales como el sueño de un hombre casto, o un campesino de la Beauce, o un gentilhombre veneciano rodeado de damiselas, o un pequeño príncipe alemán, proporcionando medio soldado de infantería a la confederación germánica y ocupando su tiempo libre en secar sus calzones en su seto, es decir, su frontera! ¡Esas son las posiciones para las que nací! Sí, he dicho turco, y no me desdiciré. No comprendo cómo la gente suele tomar a los turcos a mal; Mahoma tenía sus virtudes; ¡respeto al inventor de los harenes con huríes y los paraísos con odaliscas! ¡No
Table of Contents
Libro XII
1690