El átomo fraterniza con el huracán
I
Algunas explicaciones sobre el origen de la poesía de Gavroche
En el instante en que la insurrección, provocada por el choque de la plebe y los militares frente al Arsenal, inició un movimiento de avance y de retroceso en la multitud que seguía el coche fúnebre y que, a todo lo largo de los bulevares, pesaba, por así decirlo, sobre la cabeza del cortejo, se produjo un reflujo espantoso.
La desbandada se estremeció, sus filas se rompieron, todos corrieron, huyeron, escaparon, unos con gritos de ataque, otros con la palidez de la huida. El gran río que cubría los bulevares se dividió en un abrir y cerrar de ojos, desbordándose a derecha e izquierda, y se esparció en torrentes por dos calles a la vez con el rugido de una alcantarilla que se ha desbocado.
En aquel momento, un niño andrajoso que bajaba por la Rue Ménilmontant, llevando en la mano una rama de codeszo en flor que acababa de arrancar en las alturas de Belleville, vio una vieja pistola de arzón en el escaparate de la tienda de un chatarrero.