su nombre era Laigle.
—De Meaux —respondió Laigle—; por metáfora, Bossuet.
Courfeyrac subió al coche de alquiler.
—Cochero —dijo—, hotel de la Porte-Saint-Jacques.
Y esa misma tarde, Marius se vio instalado en una habitación del hotel de la Porte-Saint-Jacques, codo a codo con Courfeyrac.
III
Los asombros de Mario
En pocos días, Marius se había vuelto amigo de Courfeyrac. La juventud es la estación de las amalgamas prontas y de la rápida curación de las cicatrices. Marius respiraba libremente en la compañía de Courfeyrac, algo decididamente nuevo para él.