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nydus/Les MisérablesPublic
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Book XIII. Marius Enters the Shadow

rodillas. Todo aquello distaba de él diez brazas. Era el interior de la barricada.

Las casas que bordeaban el callejón a la derecha le ocultaban el resto de la taberna, la gran barricada y la bandera.

Marius no tenía más que dar un paso.

Luego el infeliz joven se sentó en un poste, cruzó los brazos y se puso a pensar en su padre.

Pensaba en aquel heroico coronel Pontmercy, que había sido un soldado tan orgulloso, que había guardado la frontera de Francia bajo la República y había tocado la frontera de Asia bajo Napoleón, que había contemplado Génova, Alejandría, Milán, Turín, Madrid, Viena, Dresde, Berlín, Moscú, que había dejado en todos los campos de batalla victoriosos de Europa gotas de esa misma sangre que él, Marius, llevaba en las venas, que había encanecido antes de tiempo en la disciplina y el mando, que había vivido con el tahalí abrochado, las alas de las charreteras cayéndole sobre el pecho, la escarapela ennegrecida por la pólvora, la frente surcada por el casco, en los cuarteles, en el campamento, en el vivaque, en las ambulancias, y que, al cabo de veinte años, había regresado de las grandes guerras con la mejilla cicatrizada, el rostro sonriente, tranquilo, admirable, puro como un niño, habiéndolo hecho todo por Francia y nada contra ella.

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