CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Les MisérablesPublic
Página 424 de 2247
Table of Contents

Libro séptimo. El asunto Champmathieu

cabía duda de que había habido un ladrón en el asunto. ¿Pero qué prueba había de que ese ladrón hubiera sido Champmathieu? Una sola cosa. Sus antecedentes de expresidiario.

El abogado no negó que aquel personaje pareciera, por desgracia, estar bien acreditado; el acusado había residido en Faverolles; el acusado había ejercido allí el oficio de podador; el nombre de Champmathieu bien podía haber tenido su origen en Jean Mathieu; todo eso era verdad; en fin, cuatro testigos reconocían a Champmathieu, positiva y sin vacilación, como aquel expresidiario, Jean Valjean; a estos indicios, a este testimonio, el defensor no podía oponer más que la negativa de su cliente, la negativa de una parte interesada; mas, suponiendo que fuera el presidiario Jean Valjean, ¿probaba eso que él fuese el ladrón de las manzanas?; aquello era a lo sumo una presunción, no una prueba.

El reo, era verdad, y su abogado, “de buena fe”, se veía obligado a reconocerlo, había adoptado “un mal sistema de defensa”.

Negaba obstinadamente todo, el robo y su condición de presidiario. Una confesión sobre este último punto habría sido sin duda mejor, y le habría ganado la indulgencia de sus jueces; el abogado se lo había aconsejado; pero el acusado se había negado obstinadamente, pensando, sin duda, que lo salvaría todo al no admitir nada.

Era un error; pero ¿no se debía tener en cuenta la escasez de su inteligencia? Este hombre era visiblemente estúpido. La prolongada desdicha en presidio, la larga miseria fuera del presidio, lo habían aburguesado[*], etc.

Se defendía mal; ¿era esa una razón para condenarle?


(Nota del traductor: El término "aburguesado" es el equivalente clásico en la traducción de Victor Hugo para "abruti", que denota la pérdida de las facultades superiores debido a la brutalidad del entorno).

424