Se cree despreocupado; y no lo está. Mira y está a punto de reír; está a punto de otra cosa también. Quienquiera que seáis, si vuestro nombre es Prejuicio, Abuso, Ignorancia, Opresión, Iniquidad, Despotismo, Injusticia, Fanatismo, Tiranía, temed al pilluelo boquiabierto.
El muchachito crecerá.
¿De qué arcilla está hecho? Del primer lodo que cae en la mano. Un puñado de tierra, un soplo, y he aquí a Adán. Basta con que pase un Dios. Un Dios siempre ha pasado por encima del pilluelo de la calle. La fortuna labora en este diminuto ser. Por la palabra «fortuna» entendemos el azar, en cierto modo. Ese pigmeo amasado con tierra vulgar, ignorante, iletrado, atolondrado, vulgar, bajo. ¿Se convertirá eso en un jonio o en un beocio? Esperad, currit rota, el Espíritu de París, ese demonio que crea los hijos del azar y los hombres del destino, invirtiendo el proceso del alfarero latino, hace de un cántaro un ánfora.
V
Sus fronteras
El granuja ama la ciudad, ama también la soledad, ya que tiene algo de sabio en sí mismo. Urbis amator, como Fuscus; ruris amator, como Flaccus.
Vagar pensativamente, es decir, holgazanear, es una excelente ocupación del tiempo a los ojos del filósofo; particularmente en esa especie de campaña bastante ilegítima, medianamente fea pero extraña y compuesta de dos naturalezas, que rodea a ciertas grandes ciudades, notablemente París. Estudiar los suburbios es estudiar al animal anfibio.