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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro III. El abuelo y el nieto

¿Qué hacían en el salón de Madame de T.? Eran ultra.

Ser ultra; esta palabra, aunque lo que representa quizás no haya desaparecido, ya no tiene ningún significado en el día de hoy. Expliquémoslo.

Ser ultra es ir más allá. Es atacar el cetro en nombre del trono, y la mitra en nombre del altar; es maltratar aquello que se arrastra, es sacudirse el yugo; es argüir sobre la hoguera a cuenta del grado de cocción de los herejes; es reprochar al ídolo su poca idolatría; es insultar por exceso de respeto; es descubrir que el Papa no es suficientemente papista, que el Rey no es suficientemente real, y que la noche tiene demasiada luz; es estar descontento con el alabastro, con la nieve, con el cisne y el lirio en nombre de la blancura; es ser partidario de las cosas hasta el punto de convertirse en su enemigo; es estar tan fuertemente a favor, que se está en contra.

El espíritu ultra caracteriza especialmente la primera fase de la Restauración.

Nada en la historia se parece a ese cuarto de hora que comienza en 1814 y termina hacia 1820, con la llegada de M. de Villèle, el hombre práctico de la Derecha. Estos seis años constituyeron un momento extraordinario; a la vez brillante y sombrío, risueño y tenebroso, iluminado como por el fulgor del alba y cubierto por entero, al mismo tiempo, por las sombras de las grandes catástrofes que aún llenaban el horizonte y sehundían lentamente en el pasado. Existía en aquella luz y en aquella sombra todo un mundillo nuevo y viejo, cómico y triste, juvenil y senil, que se frotaba los ojos; nada se parece tanto a un despertar como una regresión; un grupo que miraba a Francia de mal talante, y al que Francia miraba con ironía; buenos y

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