CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Les MisérablesPublic
Página 2057 de 2247
Table of Contents

Libro V. Nieto y Abuelo

Marius se decía que todo iba bien mientras él, Marius, no hablara y dejara que las cosas siguieran su curso; pero que, cuando se tratara de Cosette, hallaría otra cara y se desmascararía la verdadera actitud de su abuelo. Entonces habría una escena desagradable; un recrudecimiento de las cuestiones familiares, una confrontación de posiciones, toda clase de sarcasmos y todo género de objeciones a la vez, Fauchelevent, Coupelevent, la fortuna, la pobreza, una piedra al cuello, el porvenir. Resistencia violenta; conclusión: una negativa. Marius se encastillaba de antemano.

Y luego, a medida que iba recobrando la vida, las viejas úlceras de su memoria volvieron a abrirse, reflexionó de nuevo sobre el pasado, el coronel Pontmercy se colocó otra vez entre M. Gillenormand y él, Marius, se dijo que no debía esperar verdadera bondad de una persona que había sido tan injusta y tan dura con su padre.

Y con la salud, le volvió una especie de dureza hacia su abuelo. Al anciano esto le dolía suavemente.

M. Gillenormand, sin dejarlo traslucir sin embargo, observaba que Marius, desde que se lo habían devuelto y había recobrado el conocimiento, no lo había llamado padre ni una sola vez. Es verdad que no le decía «señor»; pero se apañaba para no decir ni lo uno ni lo otro, mediante cierta forma de construir sus frases.

Evidentemente, se acercaba una crisis.

Como casi siempre sucede en semejantes casos, Marius escaramuzó antes de dar batalla, a manera de probarse a sí mismo. A esto se le llama «tantear el terreno». Una mañana sucedió que M. Gillenormand habló con desdén de la Convención, a propósito de un periódico que había caído en sus manos, y soltó una arenga realista sobre Danton, Saint-Just y

2057