El vislumbre de una sonrisa bajo un bonete de crepón blanco con cortinilla lila es suficiente para hacer que el alma entre en el palacio de los sueños.
Dios está detrás de todo, pero todo oculta a Dios. Las cosas son negras, las criaturas son opacas. Amar a un ser es volver transparente a ese ser.
Ciertos pensamientos son oraciones. Hay momentos en que, cualquiera que sea la actitud del cuerpo, el alma está de rodillas.
Los amantes separados mitigan la ausencia mediante mil ardides quiméricos, los cuales poseen, sin embargo, una realidad propia.
Se les impide verse, no pueden escribirse; descubren una multitud de medios misteriosos para corresponderse.
Se envían el canto de los pájaros, el perfume de las flores, las sonrisas de los niños, la luz del sol, los suspiros de la brisa, los rayos de las estrellas, toda la creación.
¿Y por qué no? Todas las obras de Dios están hechas para servir al amor. El amor es lo suficientemente poderoso como para encargar a toda la naturaleza sus mensajes.
¡Oh Primavera! Tú eres una carta que le escribo a ella.
El porvenir pertenece a los corazones aún más que a las mentes.
El amor, eso es lo único que puede ocupar y llenar la eternidad.
En lo infinito, lo inagotable es necesario.
El amor participa de la misma alma. Es de su misma naturaleza. Como ella, es la chispa divina; como ella, es incorruptible, indivisible, imperecedero.