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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro XIV, I. La bandera: Primer acto

estaban abriendo paso, unos pasando a zancadas por encima del ómnibus, otros a través de la brecha, empujando ante ellos al pilluelo, que retrocedía, pero no huía.

El momento era crítico. Era ese primer e imponente momento de inundación, cuando el arroyo sube al nivel del terraplén y cuando el agua comienza a filtrarse por las fisuras del dique. Un segundo más y la barricada habría sido tomada.

Bahorel se abalanzó sobre el primer guardia municipal que iba entrando y lo mató en el acto de un culatazo; el segundo mató a Bahorel de una bayonetada. Otro ya había derribado a Courfeyrac, que gritaba: «¡Síganme!».

El mayor de todos, una especie de coloso, marchó sobre Gavroche con la bayonetada predispuesta. El pilluelo tomó en sus brazos la inmensa escopeta de Javert, la apuntó resueltamente contra el gigante y disparó. No hubo detonación. La escopeta de Javert no estaba cargada. El guardia municipal prorrumpió en una carcajada y levantó su bayoneta contra el niño.

Antes de que la bayoneta tocara a Gavroche, el fusil se le escapó de las manos al soldado, una bala había alcanzado al guardia municipal en pleno centro de la frente y cayó de espaldas. Una segunda bala alcanzó al otro guardia, que había agredido a Courfeyrac, en el pecho, y lo derribó sobre el pavimento.

Esta era la obra de Mario, que acababa de entrar en la barricada.

IV

El barril de pólvora

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