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nydus/Les MisérablesPublic
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I. La cuestión del agua en Montfermeil

buscara y siguiera un camino misterioso conocido solo por él. Llegó un momento en que pareció perderse y se detuvo indeciso. Por fin llegó, a fuerza de tantear palmo a palmo, a un claro donde había un gran montón de piedras blanquecinas. Se acercó vivamente a estas piedras y las examinó con atención a través de las brumas de la noche, como si pasara revista a las mismas. Un gran árbol, cubierto de esas excresencias que son las verrugas de la vegetación, se alzaba a pocos pasos del montón de piedras. Se acercó a este árbol y pasó la mano por la corteza del tronco, como si intentara reconocer y contar todas las verrugas.

Frente a este árbol, que era un fresno, había un castaño, afectado por una descortezación, al que se le había clavado una banda de cinc a modo de vendaje. Se puso de puntillas y tocó esta banda de cinc.

Luego anduvo un rato por el terreno comprendido entre el árbol y el montón de piedras, como una persona que intenta cerciorarse de que la tierra no ha sido removida recientemente.

Hecho esto, se orientó y reanudó su marcha por el bosque.

Era el hombre que acababa de conocer a Cosette.

Mientras atravesaba el matorral en dirección a Montfermeil, había avistado aquella sombrita que se movía gimiendo, depositando una carga en el suelo, para luego alzarla y ponerse de nuevo en marcha. Se acercó y advirtió que era una niña muy pequeña, cargada con un enorme cubo de agua. Entonces se acercó a la niña y, en silencio, agarró el asa del cubo.

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