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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro VI, I. Número 62 de la rue Petit-Picpus

cerrado Aumarais se encontraba la escuela, que no era visible desde el exterior. El resto del trapecio formaba el jardín, que estaba mucho más bajo que el nivel de la calle Polonceau, lo que hacía que los muros fuesen mucho más altos por dentro que por fuera. El jardín, ligeramente abombado, tenía en su centro, en la cima de un pequeño otero, un hermoso abeto puntiagudo y cónico, del cual partían, como del umbo puntiagudo de un escudo, cuatro grandes alamedas y, dispuestas de dos en dos entre las ramificaciones de estas, otras ocho pequeñas, de modo que, si el recinto hubiese sido circular, el plano geométrico de las alamedas habría recordado a una cruz superpuesta a una rueda. Como las alamedas terminaban todas en los muros muy irregulares del jardín, eran de longitud desigual. Estaban bordeadas de matas de grosellas. Al fondo, una alameda de altos chopos iba desde las ruinas del antiguo convento, situado en el ángulo de la calle Droit-Mur, hasta la casa del Pequeño Convento, situada en el ángulo del callejón Aumarais. Delante del Pequeño Convento se extendía lo que llamaban el jardín pequeño. A todo esto añada el lector un patio, toda clase de ángulos variados formados por las construcciones interiores, muros de prisión, la larga línea negra de tejados que bordeaba el otro lado de la calle Polonceau como única perspectiva y vecindad, y podrá formarse una imagen completa de lo que era la casa de las bernardinas del Petit-Picpus hace cuarenta años. Esta santa casa había sido edificada en el emplazamiento exacto de un famoso juego de pelota de los siglos XIV a XVI, que se llamaba el «juego de pelota de los once mil diablos».

Todas estas calles, por otra parte, eran más antiguas que París. Estos nombres, Droit-Mur y Aumarais, son muy antiguos; las calles que los llevan son todavía mucho más antiguas.

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