CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Les MisérablesPublic
Página 1640 de 2247
Table of Contents

I La superficie de la pregunta

la Halle-aux-Vins, un escuadrón de dragones; en la Grève, la mitad del 12.º de Infantería Ligera, estando la otra mitad en la Bastilla; el 6.º de Dragones en los Celestinos; y el patio del Louvre lleno de artillería. El resto de las tropas estaba confinado en sus cuarteles, sin contar los regimientos de los alrededores de París. El Poder, intranquilo, mantenía suspendidos sobre la muchedumbre amenazante a veinticuatro mil soldados en la ciudad y a treinta mil en los suburbios.

Corrían diversas versiones en el cortejo. Se insinuaban manejos legitimistas; se hablaba del duque de Reichstadt, a quien Dios había señalado para la muerte en el preciso momento en que la plebe lo destinaba al Imperio. Un personaje, cuyo nombre ha permanecido desconocido, anunció que a una hora dada dos capataces ganados para la causa abrirían de par en par al pueblo las puertas de una fábrica de armas.

Lo que predominaba en las frentes descubiertas de la mayoría de los presentes era el entusiasmo mezclado con el abatimiento. Aquí y allá, también, en aquella multitud entregada a emociones tan violentas pero nobles, se veían verdaderos rostros de criminales y bocas ignobles que decían: «¡Saqueemos!».

Hay ciertas agitaciones que revuelven el fondo de los pantanos y hacen subir nubes de lodo a través del agua. Un fenómeno que no es desconocido para los policías «bien adiestrados».

El cortejo prosiguió, con febril lentitud, desde la casa del difunto, a través de los bulevares hasta la Bastilla. Llovía de vez en cuando; la lluvia no le importaba nada a aquella muchedumbre. Muchos incidentes, el féretro llevado en torno a la columna Vendôme, piedras arrojadas al duque de Fitz-James, a quien se vio en un balcón con el sombrero puesto, el gallo galo arrancado de una bandera popular y arrastrado por el fango, un agente de policía herido de un sablazo en la

1640