La luz sana.
La luz se enciende.
Todas las irradiaciones sociales generosas brotan de la ciencia, las letras, las artes, la educación.
Haced hombres, haced hombres. Dadles luz para que os calienten.
Tarde o temprano se presentará la espléndida cuestión de la educación universal con la autoridad irresistible de la verdad absoluta; y entonces, aquellos que gobiernan bajo la superintendencia de la idea francesa tendrán que hacer esta elección: los niños de Francia o los gamins de París; llamas en la luz o fuegos fatuos en la penumbra.
El gamin expresa París, y París expresa el mundo.
Porque París es un todo. París es el techo del género humano. Toda esta ciudad prodigiosa es un escorzo de costumbres muertas y costumbres vivas. Quien ve París cree ver el fondo de toda la historia, con el cielo y las constelaciones en los intervalos. París tiene un capitolio, el Ayuntamiento; un Partenón, Notre-Dame; un monte Aventino, el arrabal Saint-Antoine; un Asinarium, la Sorbona; un Panteón, el Panteón; una Via Sacra , el bulevar de los Italianos; un templo de los vientos, la opinión; y reemplaza las Gemonias con el ridículo. Su majo se llama faraud ; su trasteverino es el hombre de los arrabales; su hammal es el cargador de los mercados; su lazzarone es el pègre ; su patán parisino es el natural de Gante. Todo lo que existe en otra parte existe en París. La pescadera de Dumarsais puede replicarle a la verdulera de Eurípides,