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nydus/Les MisérablesPublic
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I. El año 1817

—Convengo en ello —respondió Tholomyès.

Y, volviendo a llenarse la copa, se levantó.

¡Gloria al vino! Nunc te, Bacche, canam! Perdonadme, señoras; eso es español. Y la prueba de ello, señoras, es esta: cual es el pueblo, tal es la bota.

  • La arroba de Castilla contiene dieciséis litros;
  • el cántaro de Alicante, doce;
  • el almúde de Canarias, veinticinco;
  • el cuartín de las islas Baleares, veintiséis;
  • la bota del zar Pedro, treinta.

¡Viva ese zar que fue grande, y viva su bota, que fue aún más grande!

Señoras, acepten el consejo de un amigo; equívocense en su prójimo si les parece bien. La propiedad del amor es equivocarse.

Un idilio no está hecho para agacharse y abrutarse como una criada inglesa que tiene callos en las rodillas de tanto fregar. No está hecho para eso; se equivoca alegremente, nuestro tierno amor.

Se ha dicho: el error es humano; yo digo: el error es amor.

Señoras, las idolatro a todas.

Oh Zéphine, oh Joséphine, rostro más que irregular, serías encantadora si no estuvieras toda torcida. Tienes el aire de una cara bonita sobre la cual alguien se hubiera sentado por equivocación.

¡En cuanto a Favorite, oh ninfas y musas! Un día, cuando Blachevelle cruzaba el arroyo de la calle Guérin-Boisseau, avistó a una hermosa muchacha con las medias blancas bien estiradas,

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