Se necesitaban altos salarios para inducir a un albañil a desaparecer en aquella mina fétida; la escalera del pocero vacilaba en precipitarse en ella; se decía, en forma proverbial: > «descender a la alcantarilla es entrar en la tumba;» y toda suerte de leyendas espantosas, como hemos dicho, cubrían de terror este sumidero colosal; pavoroso sumidero que lleva las huellas tanto de las revoluciones del globo como de las revoluciones del hombre, y donde se encuentran vestigios de todos los cataclismos, desde las conchas del Diluvio hasta el trapo de
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I. La tierra empobrecida por el mar
1964