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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro VI

Una mujer que vio a estos tres marchar en fila, con Gavroche a la cabeza, prorrumpió en risas ruidosas. A esta risa le faltaba respeto hacia el grupo.

—Buenos días, Mamselle Omnibus —le dijo Gavroche.

Un instante después, el peluquero volvió a ocurrírsele, y añadió:⁠—

“Me equivoqué con la bestia; no es un abadejo, es una serpiente. Barbero, voy a buscar a un cerrajero y haré que te cuelguen un cascabel de la cola”.

Este peluquero lo había vuelto agresivo. Al cruzar un arroyo de la calle, apostrofó a una portera barbuda digna de encontrarse con Fausto en el Brocken, que tenía una escoba en la mano.

—Señora —dijo él—, ¿conque va a salir a caballo?

Y acto seguido, salpicó las botas lustradas de un peatón.

¡Pícaro! —gritó el peatón furioso.

Gavroche elevó la nariz por encima de su chal.

«¿Se queja Monsieur?»

—¡De usted! —exclamó el hombre.

—La oficina está cerrada —dijo Gavroche—, ya no recibo más reclamaciones.

In the meanwhile, as he went on up the street, he perceived a beggar-girl, thirteen or fourteen years old, and clad in so short a gown that her knees were visible, lying thoroughly chilled under a porte-cochère.

The little girl was getting to be too old for such a thing. Growth does play these tricks. The petticoat becomes short at the moment when nudity becomes indecent.

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