Las bribonas son muy gentiles, Su veneno que me embelesó Embriagaría al señor Orfila. ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la. Amo el amor y las querellas, Amo a Inés, amo a Pamela, Lise al encenderme se quemó. ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la. Antaño, cuando vi las mantillas De Suzette y de Zéila, Mi alma a sus pliegues se mezcló, ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la. Amor, cuando en la sombra dondebrillas, Coronas de rosas a Lola, Me condenaría por ello. ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la. ¡Juana, en tu espejo te vistes! Mi corazón un buen día voló. Creo que lo tiene Juana. ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la. La noche, al salir de las cuadrillas, Le muestro a las estrellas a Stella, Y les digo: «Mírenla». ¿Adónde van las bellas mozas?, Lon la.
Gavroche, al cantar, era pródigo en su pantomima. El gesto es el punto fuerte del estribillo. Su rostro, repertorio inagotable de máscaras, producía muecas más convulsivas y fantásticas que los desgarrones de una tela rota por un vendaval.
Por desgracia, como estaba solo y era de noche, esto no se veía ni era siquiera visible. Semejantes despilfarros de riqueza ocurren a veces.
De pronto, se detuvo en seco.
—Interrumpamos el romance —dijo él.