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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro IX. Sombra Suprema, Alba Suprema

Habiendo ordenado el azar que tropezara, en un pleito que había defendido, con un antiguo empleado de la casa Laffitte, había adquirido una información misteriosa, sin buscarla, que no había podido, es verdad, profundizar, por respeto al secreto que había prometido guardar, y por consideración a la peligrosa posición de Jean Valjean.

Creía en ese momento que tenía que cumplir un grave deber: la restitución de los seiscientos mil francos a alguien a quien buscaba con toda la discreción posible. Entre tanto, se abstenía de tocar ese dinero.

En cuanto a Cosette, no había sido iniciada en ninguno de estos secretos; pero habría sido duro condenarla a ella también.

Existía entre Marius y ella un magnetismo todopoderoso, que la llevaba a hacer, instintiva y casi mecánicamente, lo que Marius deseaba.

Ella sentía la voluntad de Marius en la dirección de «señor Jean», y se adaptaba a ella.

Su marido no se había visto obligado a decirle nada; ella cedía a la presión vaga pero clara de sus intenciones tácitas, y obedecía ciegamente.

Su obediencia en este caso consistía en no recordar lo que Marius olvidaba. No estaba obligada a hacer ningún esfuerzo para lograrlo.

Sin saber ella misma por qué, y sin que él tuviera motivo alguno para reprochárselo, su alma se habíatornado de tal modo y por completo de su marido que aquello que estaba envuelto en sombras en la mente de Marius se nublaba en la de ella.

Sin embargo, no vayamos demasiado lejos; en lo que concierne a Jean Valjean, este olvido y esta obliteración eran puramente superficiales. Ella era más atolondrada que olvidadiza. En el fondo, estaba sinceramente apegada al hombre a quien durante tanto tiempo había

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