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nydus/Les MisérablesPublic
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I. La Caribdis del arrabal San Antonio y la Escila

impediréis ir esta tarde a la morgue a reconocer vuestros cadáveres? A ver, los que tenéis familia debéis ser dóciles, darnos la mano, marcharos y dejarnos aquí solos para ocuparnos de este asunto. Sé muy bien que hace falta valor para irse, que es duro; pero cuanto más duro es, más meritorio. Decís: «Tengo un fusil, estoy en la barricada; peor para mí, me quedaré allí». «Peor para mí» se dice pronto. Amigos míos, hay un mañana; vosotros no estaréis aquí mañana, pero vuestras familias sí; ¡y qué sufrimientos! Mirad, aquí hay un niño bonito y sano, con mejillas como una manzana, que balbucea, parlotea, charlotea, que ríe, que huele bien bajo vuestro beso, y ¿sabéis qué es de él cuando se le abandona? He visto a uno, una criatura muy pequeña, no más alta que esto. Su padre había muerto. Unos pobres lo habían acogido por caridad, pero solo tenían pan para ellos. El niño siempre tenía hambre. Era invierno. No lloraba. Se le podía ver acercarse a la estufa, en la que nunca había fuego, y cuyo tubo, ya sabéis, era de masilla y arcilla amarilla. Su respiración era ronca, su rostro lívido, sus miembros flácidos, su vientre prominente. No decía nada. Si se le hablaba, no respondía. Está muerto. Lo llevaron al Hospital Necker, donde lo vi. Yo era médico interno en ese hospital. Ahora bien, si hay padres entre vosotros, padres cuya felicidad es pasear los domingos sosteniendo la pequeña mano de su hijo en su mano robusta, que cada uno de esos padres imagine que este hijo es el suyo. Aquel pobre crío, lo recuerdo, y me parece estar viéndolo ahora cuando yacía desnudo sobre la mesa de disección, cómo se le marcaban las costillas en la piel como las tumbas bajo la hierba de un cementerio. Se encontró una especie de lodo en su estómago. Había ceniza en sus dientes. Vamos, examinémonos concienzudamente y consultemos a nuestro corazón. Las estadísticas muestran que la mortalidad entre los niños abandonados es del cincuenta y cinco por ciento. Lo repito, se trata de mujeres, se trata de madres, se trata de jóvenes, se trata de niños pequeños. ¿Quién os habla de vosotros mismos? ¡Sabemos

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