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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro XII

Todo te contemplaba. Abogado sin causas, Cuando te llevaba a cenar al Prado, Eras tan bonita que a mí me parecía Que las rosas sevolvían para mirarte. Les oía decir: ¡Qué bella es! ¡Cómo huele de bien! ¡Qué cabellos sueltos! Bajo su manteleta esconde un ala, Su encantador bonete apenas ha florecido. Vagaba contigo, apretando tu brazo flexible. Los transeúntes creían que el amor encantado Había casado, en nuestra feliz pareja, El dulce mes de abril con el hermoso mes de mayo. Vivíamos ocultos, contentos, a puerta cerrada, Devorando el amor, buen fruto prohibido, Mi boca no había dicho una sola cosa Cuando ya tu corazón había respondido. La Sorbona era el paraje bucólico Donde te adoraba de la noche a la mañana. Es así como un alma enamorada aplica El mapa de la Ternura al Barrio Latino. ¡Oh plaza Maubert! ¡Oh plaza Dauphine! Cuando, en la buhardilla fresca y primaveral, Te ponías la media en tu pierna fina, Yo veía un astro en el fondo del desván. He leído mucho a Platón, pero no me queda nada; Mejor que Malebranche y que Lamennais, Me demostrabas la bondad celestial Con una flor que me regalabas. Te obedecía, me estabas sumisa; ¡Oh desván dorado! ¡Abrocharte! ¡Verte Ir y venir desde el alba en camisa, Mirando tu joven frente en tu viejo espejo! ¿Y quién podría entonces perder la memoria De estos tiempos de aurora y de firmamento, De cintas, de flores, de

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