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nydus/Les MisérablesPublic
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Table of Contents

Libro VIII

La naturaleza, erizada y salvaje, se alarma ante ciertos acercamientos en los que cree sentir lo sobrenatural. Las fuerzas de las tinieblas se conocen y se equilibran extrañamente entre sí. Los dientes y las garras temen lo que no pueden abarcar. La bestialidad bebedora de sangre, los apetitos voraces, el hambre en busca de presa, los instintos armados de uñas y mandíbulas que tienen por origen y fin el vientre, acechan y olfatean con inquietud las formas espectrales e impasibles que vagan bajo un sudario, erguidas en su túnica vaga y estremecida, y que les parecen vivir con una vida muerta y terrible. Estas brutalidades, que no son más que materia, abrigan un miedo confuso a tener que habérselas con la inmensa oscuridad condensada en un ser desconocido. Una figura negra que corta el paso detiene en seco a la fiera. Lo que surge del cementerio intimida y desconcierta a lo que surge de la cueva; los feroces temen a lo siniestro; los lobos retroceden cuando encuentran a un gualicho.

VI

Marius se vuelve práctico una vez más hasta el punto de darle su dirección a Cosette

Mientras esta especie de perro con rostro humano montaba guardia junto a la verja, y mientras los seis rufianes se rendían ante una niña, Mario estaba al lado de Cosette.

Jamás el cielo había estado más tachonado de estrellas ni más encantador, los árboles más trémulos, el olor de la hierba más penetrante; jamás los

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