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nydus/Les MisérablesPublic
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Libro V. El descenso

La sagrada ley de Jesucristo rige nuestra civilización, pero aún no la impregna; se dice que la esclavitud ha desaparecido de la civilización europea. Es un error. Todavía existe; pero recae únicamente sobre la mujer, y se llama prostitución.

Pesa sobre la mujer, es decir, sobre la gracia, la debilidad, la hermosura, la maternidad. Esta no es una de las menores ignominias del hombre.

En el punto de este melancólico drama al que hemos llegado ya, no le queda a Fantine nada de lo que antes había sido.

Se ha vuelto mármol al volverse cieno.

Quien la toca siente frío.

Ella pasa; ella os soporta; ella os ignora; ella es la figura severa y deshonrada.

La vida y el orden social han dicho su última palabra para ella.

Todo le ha sucedido cuanto había de sucederle. Lo ha sentido todo, lo ha soportado todo, lo ha experimentado todo, lo ha sufrido todo, lo ha perdido todo, lo ha llorado todo.

Está resignada, con esa resignación que se parece a la indiferencia, como la muerte se parece al sueño.

Ya no evita nada.

¡Que caigan todas las nubes sobre ella, y que todo el océano la barra!

¿Qué le importa? Es una esponja empapada.

Al menos, ella cree que es así; pero es un error imaginar que el destino puede agotarse, y que uno ha llegado al fondo de lo que sea.

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