CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Les MisérablesPublic
Página 1947 de 2247
Table of Contents

I. La tierra empobrecida por el mar

vestido. * A partir del sumidero, reconstituye la ciudad; a partir del lodo, reconstruye las costumbres; a partir del tiesto infiere el ánfora o la jarra. * Por la huella de una uña en un pedazo de pergamino, reconoce la diferencia que separa a la judería de la Judengasse de la judería del Gueto. Redescubre en lo que queda aquello que ha sido, el bien, el mal, lo verdadero, la mancha de sangre del palacio, la mancha de tinta de la caverna, la gota de sudor del burdel, las pruebas sufridas, las tentaciones acogidas, las orgías vomitadas, el giro que han tomado los caracteres al abatirse, la huella de la prostitución en almas de las que su tosquedad las hacía capaces, y sobre la vestimenta de los porteadores de Roma la marca del

III

Bruneseau

El desagüe de París en la Edad Media era legendario. En el siglo XVI, Enrique II intentó un calado, que fracasó. No hace cien años, el pozo negro, Mercier atestigua el hecho, estaba abandonado a su suerte, y se apañaba como podía.

Tal era aquel París antiguo, entregado a las querellas, a la indecisiones y a las tentativas a ciegas. Fue bastante estúpido durante mucho tiempo. Más tarde, el 89 demostró cómo les llega el entendimiento a las ciudades. Pero en los buenos y viejos tiempos, la capital no tenía mucha cabeza. No sabía manejar sus propios asuntos, ni moralmente ni en lo material, y no sabía barrer la suciedad mejor que los abusos. Todo presentaba un obstáculo, todo planteaba un problema. La cloaca, por ejemplo, se resistía a cualquier itinerario. No se podía encontrar el rumbo en la cloaca del mismo modo que no se podía

1947