la vida, su desilusión? Pierre era la única persona con la que se decidió a hablar abiertamente; y a él le contó todo lo que llevaba en el alma. Ahora hacía planes con audacia y ligereza para un futuro lejano, decía que no podía sacrificar su propia felicidad al capricho de su padre, y hablaba de cómo lograría que su padre consintiera este matrimonio y la amara, o bien prescindiría de su consentimiento; luego se maravillaba del sentimiento que lo dominaba como algo extraño, ajeno e independiente de él mismo.
—No le habría creído a nadie que me dijera que era capaz de semejante amor —dijo el príncipe Andrés—. No es en absoluto el sentimiento que conocía en el pasado. Todo el mundo está ahora dividido para mí en dos mitades: * una mitad es ella, y allí todo es alegría, esperanza,