hombre está sujeta a esa
En esta contradicción radica el problema del libre albedrío, que desde la más remota antigüedad ha ocupado a las mejores mentes humanas y desde la más remota antigüedad ha sido presentado en toda su tremenda importancia.
El problema es que, considerando al hombre como objeto de observación desde cualquier punto de vista —teológico, histórico, ético o filosófico—, encontramos una ley general de necesidad a la cual él (como todo lo que existe) está sujeto. Pero considerándolo desde nuestro interior como aquello de lo que somos conscientes, nos sentimos libres.
Esta conciencia es una fuente de autoconocimiento completamente ajena e independiente de la razón.
Mediante su razón el hombre se observa a sí mismo, pero solo a través de la conciencia se conoce a sí mismo.
Aparte de la conciencia de uno mismo, ninguna observación o aplicación de la razón es