previstas. Si está ante Brno...
Y el príncipe Dolgorúkov explicó rápida pero confusamente el plan de Weyrother sobre el movimiento de flanco.
El príncipe Andréi comenzó a responder y a exponer su propio plan, que podría haber sido tan bueno como el de Weyrother, a no ser por la desventaja de que el de Weyrother ya había sido aprobado. Tan pronto como el príncipe Andréi comenzó a demostrar los defectos de este último y los méritos de su propio plan, el príncipe Dolgorúkov dejó de escucharlo y miró distraído, no al mapa, sino al rostro del príncipe Andréi.
—Aunque esta noche habrá consejo de guerra en casa de Kutúzov; allí podrá usted decir todo eso —observó Dolgorúkov.
—Así lo haré —dijo el príncipe Andréy, alejándose del mapa.
—¿De qué se preocupan tanto, señores? —dijo Bilibin, quien hasta entonces había escuchado