Rostóv inmediatamente un acontecimiento romántico. > «¡Una muchacha indefensa, abrumada por el dolor, a merced de unos campesinos groseros y alborotadores! ¡Y qué extraño destino me ha traído aquí! ¡Qué dulzura y nobleza hay en sus facciones y en su expresión!», pensó mientras la miraba y escuchaba su tímido
Cuando empezó a contarle que todo aquello había sucedido el día después del entierro de su padre, su voz tembló. Apartó la mirada y luego, como si temiera que él tomara sus palabras con la intención de moverlo a compasión, lo miró con una aprehensiva mirada indagatoria.
Había lágrimas en los ojos de Rostóv. La princesa Márya se dio cuenta y lo miró con gratitud, con aquella mirada radiante que hacía olvidar la fealdad de su rostro.
—No puedo expresar, princesa, cuánto me alegra haber venido a caballo por aquí y poder