1812
I
La batalla de Borodinó, con la consiguiente ocupación de Moscú y la huida de los franceses sin nuevos combates, es uno de los fenómenos más aleccionadores de la historia.
Todos los historiadores están de acuerdo en que la actividad exterior de los estados y las naciones en sus conflictos mutuos se expresa en las guerras, y que, como resultado directo de un mayor o menor éxito en la guerra, la fuerza política de los estados y las naciones aumenta o disminuye.
Por extraña que pueda parecer la relación histórica de cómo cierto rey o emperador, tras haber entrado en disputa con otro, reúne un ejército, combate al ejército de su enemigo, obtiene la victoria matando a tres, cinco o diez mil hombres, y sojuzga un reino y a toda una nación de varios millones, todos los hechos de