guerra), podría obtenerse una serie de números en la cual deberían existir ciertas leyes que acaso podrían descubrirse.
La regla táctica de que un ejército debe actuar en masa al atacar y en grupos más pequeños al retirarse, confirma inconscientemente la verdad de que la fuerza de un ejército depende de su espíritu.
Para llevar a los hombres hacia adelante bajo el fuego se necesita más disciplina (que solo se puede obtener mediante el movimiento en masas) que la necesaria para resistir los ataques.
Pero esta regla, que no tiene en cuenta el espíritu del ejército, resulta continuamente incorrecta y entra en un contraste particularmente llamativo con los hechos cuando se produce algún fuerte aumento o caída en el espíritu de las tropas, como ocurre en todas las guerras nacionales.
Los franceses, al retirarse en 1812 —aunque según la táctica