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nydus/War and PeacePublic
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I. La batalla de Borodinó

cabezas desde dos flancos, para derrotarlos y capturarlos a todos de un solo golpe.

A su retaguardia, a más de una milla de Mikúlino, donde el bosque llegaba hasta la misma carretera, se habían apostado seis cosacos para avisar si aparecía alguna nueva columna de franceses.

Más allá de Shámshevo, Dólokhov debía vigilar el camino de la misma manera, para averiguar a qué distancia había otras tropas francesas. Calculaban que el convoy contaba con mil quinientos hombres. Denísov tenía doscientos, y Dólokhov podía tener otros tantos, pero la disparidad numérica no desanimaba a Denísov. Todo lo que ahora quería saber era qué tropas eran aquellas y, para enterarse, tenía que capturar una «lengua», es decir, a un hombre de la columna enemiga. El ataque a los carros de aquella mañana se había hecho con tanta prisa que todos los franceses que los acompañaban habían muerto; solo un pequeño tamborilero había sido capturado con vida y, como era un rezagado, no pudo decirles nada definitivo sobre las tropas de aquella columna.

Denísov consideraba peligroso realizar un segundo ataque por miedo a poner en alerta a toda la columna, así que envió a Tíijon Shcherbáty, un campesino de su partida, a Shámshevo para intentar capturar al menos a uno de los furrieros franceses que habían sido enviados por delante.

IV

Era un día templado y lluvioso de otoño. El cielo y el horizonte tenían el color del agua turbia. A veces descendía una especie de neblina, y de repente caía una lluvia densa y oblicua.

Denísov, con una capa de fieltro y un gorro de piel de oveja por el que corría el agua de la lluvia, montaba un caballo de

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