la debilidad, la salud y la enfermedad, la cultura y la ignorancia, el trabajo y el ocio, la saciedad y el hambre, la virtud y el vicio, son solo mayores o menores grados de libertad.
Un hombre que no tiene libertad no puede concebirse sino como privado de la vida.
Si el concepto de libertad parece a la razón una contradicción absurda, como la posibilidad de realizar dos acciones en un mismo y único instante de tiempo, o de un efecto sin causa, eso solo prueba que la conciencia no está sujeta a la razón.
Esta inquebrantable e irrefutable conciencia de la libertad, no sometida al experimento ni al argumento, reconocida por todos los pensadores y sentida por todos sin excepción, esta conciencia sin la cual ninguna concepción del hombre es posible, constituye la otra cara de la cuestión.
El hombre es la creación de