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nydus/War and PeacePublic
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1812–13

ámbito de la historia no le incumbiera en absoluto.

Chichagóv, uno de los más entusiastas partidarios de «cortar» y «romper», que primero había querido realizar una incursión en Grecia y luego en Varsovia, pero que nunca quiso ir a donde lo mandaban; Chichagóv, célebre por la audacia con que le hablaba al Emperador y que consideraba que Kutúzov le tenía una deuda de gratitud porque, cuando lo enviaron a negociar la paz con Turquía en 1811 con independencia de Kutúzov y descubrió que la paz ya se había firmado, le confesó al Emperador que el mérito de haber conseguido dicha paz era en realidad de Kutúzov; este Chichagóv fue el primero en recibir a Kutúzov en el castillo donde este iba a hospedarse.

Con uniforme naval de diario, un puñal corto y el gorro bajo el brazo, le entregó a Kutúzov un parte de la guarnición y las llaves de la ciudad. La actitud respetuosamente desdeñosa de los hombres más jóvenes hacia el anciano chocho se expresó al más alto grado en el comportamiento de Chichagóv, quien estaba al tanto de las acusaciones que se dirigían contra Kutúzov.

Al hablar con Chichagóv, Kutúzov mencionó de pasada que los carruajes cargados de porcelana que le habían capturado en Borísov habían sido recuperados y se le devolverían.

—Quiere usted insinuar que no tengo dónde comer... Al contrario, puedo proporcionarle de todo, incluso si quiere dar banquetes —respondió calurosamente Chichágov, quien con cada palabra que pronunciaba intentaba demostrar su propia rectitud y, por consiguiente, imaginaba que Kutúzov estaba animado por el mismo deseo.

Kutúzov, encogiéndose de hombros, respondió con su sonrisa sutil y penetrante: «Quise decir meramente lo que dije».

Contrariamente a los deseos del Emperador, Kutúzov detuvo a la

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