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nydus/War and PeacePublic
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Primer Epílogo

llenó la estancia—. ¡Dos, dos! —gritaban.

Esto significaba dos medias que, mediante un secreto proceso conocido solo por ella, Anna Makárovna solía tejer al mismo tiempo en las mismas agujas y que, una vez terminadas, sacaba siempre triunfalmente, la una de la otra, en presencia de los niños.

XIV

Poco después entraron los niños a dar las buenas noches. Besaron a todos, los preceptores y las institutrices hicieron sus reverencias y salieron.

Solo se quedaron el joven Nikólenka y su preceptor. Dessalles le susurró al muchacho que bajara.

—No, monsieur Dessalles, le pediré a mi tía que me deje quedar —respondió también en un susurro Nikólenka Bolkónski.

«Ma tante, por favor, déjame quedar», dijo, acercándose a su tía.

Su rostro expresaba súplica, agitación y éxtasis. La condesa María lo miró y se volvió hacia Pierre.

—Cuando tú estás aquí, no hay quien lo mueva

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