las trescientas voces, pero en lugar de la banda, un coro comenzó a cantar una cantata compuesta por Pável Ivánovich Kutúzov:
¡Rrusos! ¡Tras todo muro, alzad! El valor da la victoria; ¿No tenemos a Bagratión? Él arrodilla al rival, … etc.
Tan pronto como terminó el canto, se propuso un brindis tras otro y el conde Iliá Andréievich se fue emocionando cada vez más, se rompió más vidrio y los gritos aumentaron.
Brindaron por Bekleshov, Narishkin, Uvárov, Dolgorúkov, Apraskin, Valúev, por el comité, por todos los socios del club y por todos los invitados del club, y finalmente por el conde Iliá Andréievich en particular, como organizador del banquete.
Ante aquel brindis, el conde sacó su pañuelo y, cubriéndose el rostro, rompió a llorar abiertamente.
IV
Pierre se sentó enfrente de Dólokhov y de Nikoláy Rostóv.