entendía el amor por una mujer de un modo algo diferente. Dijo que en toda su vida había amado y aún amaba a una sola mujer, y que ella jamás podría ser suya.
—¡Vaya! —dijo el capitán.
Pierre explicó entonces que había amado a esta mujer desde sus primeros años, pero que no se habłía atrevido a pensar en ella porque era demasiado joven, y porque él había sido un hijo ilegítimo sin nombre.
Después, cuando hubo recibido un nombre y riqueza, no se atrevió a pensar en ella porque la amaba demasiado, colocándola muy por encima de todo en el mundo y, por lo tanto, especialmente por encima de sí mismo.
Al llegar a este punto, Pierre le preguntó al capitán si comprendía aquello.
El capitán hizo un gesto que indicaba que, aun sin comprenderlo, le rogaba a Pierre que