de Copérnico en la astronomía, lejos de destruir, incluso fortalece los cimientos sobre los cuales se erigen las instituciones del Estado y de la Iglesia.
Como en la cuestión de la astronomía entonces, así en la cuestión de la historia ahora, toda la diferencia de opiniones se basa en el reconocimiento o no reconocimiento de algo absoluto, que sirve de medida de los fenómenos visibles. En la astronomía era la inmovilidad de la tierra; en la historia es la independencia de la personalidad: el libre albedrío.
Así como en la astronomía la dificultad de reconocer el movimiento de la tierra residía en abandonar la sensación inmediata de la fijeza de la tierra y del movimiento de los planetas, así en la historia la dificultad de reconocer la sujeción de la personalidad a las leyes del espacio, el tiempo y la causa radica en renunciar al