cual Napoleón no estaba al tanto.
La cuarta orden era: El virrey ocupará el pueblo (Borodinó) y cruzará por sus tres puentes, avanzando hasta las mismas alturas que las divisiones de Morand y Gérard (para cuyos movimientos no se dan instrucciones), las cuales, bajo su dirección, se dirigirán contra el reducto y se alinearán con el resto de las fuerzas.
Por lo que se puede deducir, no tanto de esta ininteligible frase como de los intentos que hizo el virrey para ejecutar las órdenes que se le habían dado, debía avanzar desde la izquierda a través de Borodinó hacia el reducto, mientras que las divisiones de Morand y Gérard debían avanzar simultáneamente desde el frente.
Todo esto, como las demás partes de la disposición, no se ejecutó ni podía ejecutarse. Después de pasar por Borodinó, el virrey fue rechazado hasta el Kolochá y no pudo avanzar más; mientras que las divisiones de Morand y Gérard no tomaron el reducto, sino que fueron rechazadas, y el reducto solo fue tomado al final de la batalla por la caballería (algo que probablemente Napoleón no había previsto ni del que tuvo noticia). Así pues, ni una sola de las órdenes de la disposición se ejecutó, ni podía ejecutarse. Pero en la disposición se dice que, una vez comenzado el combate de este modo, se darían órdenes de acuerdo con los movimientos del enemigo, por lo que cabría suponer que Napoleón tomaría todas las disposiciones necesarias durante la batalla. Sin embargo, esto no se hizo ni podía hacerse, pues durante toda la batalla Napoleón estuvo tan lejos que, como se vio más tarde, no pudo conocer el curso de la misma y ni una sola