CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/War and PeacePublic
Página 1239 de 2701
Table of Contents

Parte V

«¡Nosotros en Francia no prestamos atención a esas pequeñeces!». El emperador no se dignó a responder. En la siguiente revista, según dicen, el emperador no se dignó a dirigirle la palabra ni una sola vez.

Todos guardaban silencio. Sobre este hecho referente en persona al Emperador, era imposible emitir juicio alguno.

—¡Impertinentes! —dijo el príncipe—. ¿Conocen a Métivier? Lo eché de mi casa esta mañana. Estaba aquí; lo dejaron entrar a pesar de mi pedido de que no dejaran entrar a nadie —continuó, mirando con enojo a su hija.

Y relató toda su conversación con el médico francés y los motivos que le convencían de que Métivier era un espía.

Aunque estos motivos eran muy insulsos y oscuros, nadie le replicó.

Después del asado, se sirvió champaña. Los invitados se levantaron para felicitar al viejo príncipe. La princesa

1239