y el hecho de que todos los generales expresaran el mismo deseo— ya no pudo contener el movimiento inevitable, y dio la orden de hacer lo que consideraba inútil y perjudicial; dio su aprobación, es decir, al hecho consumado.
IV
La nota de Bennigsen y la información del cosaco de que el flanco izquierdo de los franceses estaba desprotegido fueron meramente los indicios definitivos de que era necesario ordenar un ataque, el cual quedó fijado para el cinco de octubre.
En la mañana del cuatro de octubre, Kutúzov firmó las disposiciones. Toll se las leyó a Ermólov, pidiéndole que se ocupara de los preparativos posteriores.
—Está bien, está bien. No tengo tiempo ahora mismo —respondió Ermólov, y salió de la choza.
Las disposiciones redactadas por Toll eran muy buenas. Como en las disposiciones de Austerlitz, estaba escrito —aunque esta vez no en alemán—:
«La primera columna marchará