mientras esperaba a que llegara la hora de marcharse. Su tarea estaba cumplida.
V
—¿Y qué opina de esta última comedia, la coronación en Milán? —preguntó Anna Pávlovna—, ¿y de la comedia de los genoveses y lucqueses presentando sus peticiones al señor Buonaparte, y al señor Buonaparte sentado en un trono concediendo las peticiones de las naciones? ¡Es adorable! ¡Es para volverse loco! Es como si todo el mundo se hubiera vuelto devoto de la locura.
El príncipe Andréi miró a Anna Pávlovna directamente a los ojos con una sonrisa sarcástica.
“ « Dieu me la donne, gare à qui la touche! » Dicen que estuvo muy bien cuando dijo aquello —comentó, repitiendo las palabras en italiano—:
« « Dio mi l’ha dato. Guai a chi la tocchi! » »
—Espero que esta sea la última gota