sentimiento directo de la independencia de la propia personalidad. Pero así como en la astronomía la nueva perspectiva decía: > «Es verdad que no sentimos el movimiento de la tierra, pero al admitir su inmovilidad llegamos al absurdo, mientras que al admitir su movimiento (el cual no sentimos) llegamos a las leyes», así también en la historia la nueva perspectiva dice: > «Es verdad que no somos conscientes de nuestra dependencia, pero al admitir nuestro libre albedrío llegamos al absurdo, mientras que al admitir nuestra dependencia del mundo exterior, del tiempo y de la causa, llegamos a
En el primer caso fue necesario renunciar a la conciencia de una inmovilidad irreal en el espacio y reconocer un movimiento que no sentíamos; en el presente caso es igualmente necesario renunciar a una libertad que no existe, y reconocer una dependencia de la que no somos conscientes.