pesar de todo esto, es la clase suprema, respetada por todos. Todos los reyes, excepto el chino, visten uniformes militares, y aquel que mata a más gente recibe las más altas recompensas.
“Se reúnen, como nos reuniremos nosotros mañana, para asesinarse unos a otros; matan y mutilan a decenas de miles, y luego celebran servicios de acción de gracias por haber matado a tanta gente (incluso exageran el número) y anuncian una victoria, suponiendo que cuanto mayor es el número de muertos, mayor es su hazaña. ¿Cómo los mira y los oye el Dios que está en el cielo?”, exclamó el príncipe Andréi con voz aguda y penetrante. > “Ah, amigo mío, últimamente me resulta difícil vivir. Veo que he empezado a comprender demasiado. Y no le conviene al hombre probar del fruto del árbol de la ciencia del bien y