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nydus/War and PeacePublic
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1812–13

éxito de nuestras tropas y la lentitud de su avance. El emperador tenía la intención de unirse al ejército en persona en el plazo de unos días.

El viejo, curtido tanto en los asuntos de la corte como en los militares⁠—este mismo Kutúzov que en agosto había sido elegido comandante en jefe en contra de los deseos del soberano y que había apartado del ejército al gran duque y heredero⁠—, que bajo su propia autoridad y en contra de la voluntad del emperador había decidido el abandono de Moscú, comprendió al punto que su día había terminado, que su papel había concluido y que el poder que se suponía que ostentaba ya no era suyo. Y no solo lo comprendía por la actitud de la corte. Veía por un lado que los asuntos militares en los que le había tocado desempeñar su papel habían terminado y sentía que su misión estaba cumplida; y al mismo tiempo empezaba a ser consciente del cansancio físico de su cuerpo envejecido y de la necesidad de descanso corporal.

El veintinueve de noviembre, Kutúzov entró en Vílna; su «querida Vílna», como él la llamaba. Dos veces durante su carrera Kutúzov había sido gobernador de Vílna. En aquella ciudad próspera, que no había sufrido daños, encontró viejos amigos y conocidos, además de las comodidades de la vida de las que llevaba tanto tiempo privado. Y de pronto se apartó de las preocupaciones del ejército y del Estado y, en la medida en que las pasiones que hervían a su alrededor se lo permitían, se sumergió en la apacible vida a la que antes estaba acostumbrado, como si todo lo que estaba ocurriendo y todo lo que aún quedaba por hacer en el

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