asumirá como su problema el descubrimiento de leyes.
La búsqueda de estas leyes ha comenzado hace mucho tiempo y los nuevos métodos de pensamiento que la historia debe adoptar se están elaborando simultáneamente con la autodestrucción hacia la cual —disecando y disecando una y otra vez las causas de los fenómenos— avanza el antiguo método de la historia.
Todas las ciencias humanas han recorrido ese camino. Al llegar a los infinitesimales, las matemáticas, la más exacta de las ciencias, abandonan el proceso de análisis y se adentran en el nuevo proceso de la integración de cantidades desconocidas e infinitamente pequeñas.
Abandonando la concepción de causa, las matemáticas buscan la ley, es decir, la propiedad común a todos los elementos desconocidos e infinitamente pequeños.
De otra forma, pero por el mismo camino de reflexión, han procedido las demás ciencias. Cuando Newton enunció la ley de la