de nuestras almas”.
—Por el mundo de los ángeles y de todos los espíritus que moran sobre nosotros —rezó Natásha.
Cuando oraban por los guerreros, ella pensaba en su hermano y en Denísov. Cuando oraban por todos los que viajan por tierra y por mar, recordaba al príncipe Andréy, oraba por él y le pedía a Dios que le perdonara todas las ofensas que le había hecho. Cuando oraban por los que nos aman, oraba por los miembros de su propia familia, su padre, su madre y Sónya, comprendiendo por primera vez cuán mal se había portado con ellos y sintiendo toda la fuerza de su amor por ellos. Cuando oraban por los que nos odian, intentaba pensar en sus enemigos y en las personas que la odiaban para orar por ellos. Incluía entre sus enemigos a los acreedores y a todos los que tenían