prisioneros, el ejército ruso que salió de allí con una fuerza de cien mil hombres llegó a Krásnoe con solo cincuenta mil.
La rapidez de la persecución rusa fue tan destructiva para nuestro ejército como la huida de los franceses lo fue para el suyo.
La única diferencia era que el ejército ruso se desplazaría voluntariamente, sin la amenaza de destrucción que se cernía sobre los franceses, y que los franceses enfermos se quedaban atrás en manos enemigas, mientras que los rusos enfermos que quedaban atrás estaban entre su propia gente.
La causa principal del desgaste del ejército de Napoleón fue la rapidez de su movimiento, y una prueba convincente de ello es la disminución correspondiente del ejército ruso.
Kutúzov, en la medida de sus posibilidades, en lugar de intentar detener el movimiento de los franceses, como se deseaba en Petersburgo y entre los generales del ejército ruso, dirigió toda su actividad aquí, tal como lo había hecho en Tarútino y Vyázma, a apresurarlo mientras facilitaba el movimiento de nuestro ejército.
Pero además de esto, dado que el agotamiento y la enorme merma del ejército causados por la rapidez del avance se habían hecho evidentes, a Kutúzov se le presentó otro motivo para aminorar el paso y retrasarse. El objetivo del ejército ruso era perseguir a los franceses. Se ignoraba qué camino tomarían estos, y por lo tanto, cuanto más de cerca les pisaran los talones nuestras tropas, mayor distancia tendrían que recorrer. Solo marchando a cierta distancia era posible cortar el camino en zigzag de los franceses. Todas las maniobras ingeniosas sugeridas por nuestros generales implicaban nuevos desplazamientos del ejército y una prolongación de sus marchas, mientras que el único objetivo razonable era acortar dichas marchas.